domingo, 16 de diciembre de 2007

Letizia Ortiz Rocasolano

Infancia en Asturias

Letizia Ortiz Rocasolano nació el 15 de septiembre de 1972 en Oviedo, hija de la enfermera Paloma Rocasolano, madrileña, y del periodista asturiano Jesús Ortiz, fundador de Antena 3 Radio en el Principado y director de la misma hasta 1987; actualmente está divorciado y mantiene una relación sentimental con la periodista Ana Togores. Los abuelos maternos, Francisco Rocasolano y Enriqueta Rodríguez, viven en Alicante. Su abuelo paterno, José Luis Ortiz, se casó con la popular locutora de Radio Oviedo y Radio Nacional Menchu Álvarez del Valle, quien quizás inculcó a su nieta Letizia la pasión por el periodismo, cuando la jovencita iba para bailarina.

Letizia cursó los estudios primarios en el colegio público Gesta, de Oviedo, donde también lo hicieron sus hermanas: Telma, que trabaja en una organización no gubernalmental en Jerusalén, y Erika, ya casada y con un hijo. Después Letizia estudió en el instituto Alfonso II, donde recibió clases de ballet tres días por semana. Cuando tenía quince años, la familia se trasladó a Madrid por motivos laborales del padre. Allí prosiguió sus estudios en el instituto Ramiro de Maeztu, donde terminó el bachillerato y se enamoró del profesor de literatura, el extremeño Alonso Guerrero Pérez, con el que mantuvo un largo noviazgo hasta que se casaron por lo civil en agosto de 1998.


Felipe y Letizia saludando desde el Palacio Real

Pero a los doce meses de la boda ambos acordaron disolver el matrimonio, no mucho después de que Alonso (que en 2003 ejercía su profesión en Guadalajara) hubiese acabado su último libro: El hombre abreviado, que relata el derrumbe de un escritor enfrentado al divorcio. A esta separación se unió por aquellas mismas fechas otra quizás más dolorosa para Letizia: la de sus padres.

Periodista tenaz

A los dieciocho años de edad Letizia había entrado en la Universidad Complutense, donde se licenció en periodismo. Aún en la facultad, comenzó a colaborar en Abc y con la agencia Efe, en la que se integró en la edición de internacional, durante el último año de carrera. A continuación, entre 1992 y 1993 fue becaria en el periódico La Nueva España de Oviedo, donde realizó sus prácticas en las áreas de economía, televisión y espectáculos, en un momento en el que ya había consolidado su pasión por la lectura. Después realizó con éxito un máster en información audiovisual y se trasladó durante un año a México, donde cursó estudios de doctorado, a la vez que trabajaba en el diario Siglo 21 de Guadalajara (Jalisco), con lo que completó su formación, aunque no llegó a leer su tesis doctoral.

Letizia inició su despegue televisivo en la cadena de noticias CNN+, del Grupo Prisa, donde se convirtió en una de las caras del equipo fundacional, junto a Marta Fernández. Estuvo allí durante dos años en el turno matinal, que iniciaba su emisión a las cinco de la madrugada. Para entonces ya se había ido a vivir con su madre al distrito de Moratalaz.

En 2000 se incorporó a Televisión Española, donde en el verano sustituyó a Baltasar Magro en Informe Semanal, hasta que a partir de septiembre de 2003 empezó a llegar cada día a cuatro millones de espectadores en el Telediario de las nueve de la noche. Tras su compromiso con el príncipe, muchos la recordaron también como enviada especial en los atentados del 11 de septiembre, en la guerra de Iraq o en el desastre del Prestige. Pero su imagen profesional destacó especialmente en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias en este último año, cuando Felipe de Borbón le estrechó la mano mientras ambos enamorados apenas pudieron disimular su complicidad.

En su nueva casa en el barrio de Valdebernardo, adonde se mudó a fines de 2001, acumula libros de novela y ensayo. También siente pasión por el cine, hasta el punto de que ha hecho una breve incursión en el séptimo arte con el corto La llamada del ángel.

El compromiso

Felipe y Letizia se conocieron a mediados de 2002, durante una cena en casa de Pedro Erquicia, director de Documentos TV. Parece que el heredero de la Corona quedó prendado de la periodista y, según ha trascendido, la relación prosiguió y se consolidó en la primavera de 2003, hasta el punto de que en verano ambos pasaron unos días de vacaciones en el extranjero. Después continuaron viéndose en casa de amigos íntimos de don Felipe, tanto en Madrid como en Barcelona. En esta ocasión, la Casa Real forjó un plan de seguridad para que no trascendiera la relación hasta que se estimara conveniente. Y funcionó, porque la sorpresa que produjo el anuncio del compromiso, el sábado 1 de noviembre, fue mayúscula en todos los ámbitos.

La petición de mano, con todo el protocolo inherente al acto, se produjo el 6 de noviembre, pero tres días antes los prometidos se presentaron por primera vez, cogidos de la mano, ante un reducido grupo de periodistas en el jardín de la nueva casa del príncipe, quien con toda naturalidad declaró sonriente: «Me da muchísima alegría manifestar lo enamorado que estoy de Letizia. Es la mujer con la que quiero casarme, y reúne todos los requisitos para asumir las responsabilidades de princesa de Asturias y próxima reina de España».


Ante el altar de la Catedral de la Almudena

La elección de Letizia fue bien aceptada por la población española, que agotó la prensa con las páginas especiales que le dedicaron sus compañeros periodistas, quienes jugaron un papel determinante para que el hecho adquiriera visos de normalidad y, sobre todo, para que se interpretara como un símbolo de la madurez democrática de los españoles y de la voluntad de la monarquía de estar cerca del pueblo, aprovechando esta decisión del príncipe -con el consentimiento de los reyes Juan Carlos y Sofía- para consolidar aún más el papel de la monarquía en un futuro que para buena parte de la realeza europea se presumía incierto.

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